El origen de la prosperidad del Relámpago Oriental

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Respuesta:B
Muchas personas creen que aquello que condene la mayoría de la gente no puede ser el camino verdadero, pero ¿coincide este punto de vista con la verdad? Echad la vista atrás a la Era de la Gracia, cuando Dios vino encarnado para comenzar Su nueva obra en Judea. De principio a fin, la comunidad religiosa judía lo persiguió, blasfemó contra Él y lo condenó. Hizo todo lo que pudo para ejecutar al Señor Jesús. Al final se confabularon con Roma para que el Señor Jesús fuera capturado y clavaron al misericordioso Señor Jesús en la cruz. Incluso tras la resurrección y ascensión al cielo del Señor Jesús siguieron inventándose toda clase de rumores e incriminaron y calumniaron a Juan, Pablo y los demás apóstoles y discípulos, llamándolos “la secta de los nazarenos” y “herejes y sectarios”. La comunidad religiosa judía hizo todo lo posible por capturar y perseguir a los discípulos del Señor Jesús. Pero la sabiduría de Dios siempre se ejerce en base a las trampas de Satanás; ¿cómo iba a ser capaz Satanás de impedir o destruir Su obra? Debido a la persecución y la deportación desenfrenadas del Imperio romano, los discípulos se vieron obligados a huir a varios países y, asimismo, la salvación del Señor Jesús se extendió hasta los confines de la tierra. Hermanos y hermanas, pensemos una cosa: ¿por qué tantas personas se opusieron al Señor Jesús y rechazaron Su camino en aquel entonces? ¿Quizá porque el Señor Jesús no traía el camino verdadero? ¿Quizá porque no era la salvación de Dios lo que difundían los discípulos y apóstoles del Señor Jesús de aquel entonces? ¿Quizá porque lo que la gente abandonó y a lo cual se oponía no era el camino de Dios? ¿Seguro que no podemos sopesar el camino verdadero en función de cuánta gente lo apoya? No consideréis como falso un camino porque la mayoría de la gente se oponga a él. Si es la obra de Dios, aunque el mundo entero se oponga y renuncie a él, no se puede negar el camino verdadero traído por Dios; no hay excepciones. Si creemos en Dios y lo hemos seguido durante muchos años pero no entendemos Su obra, es fácil que nos veamos engañados y atrapados por los diversos rumores y falacias espurios que difunde Satanás. Pasar de creyente a seguidor de Satanás, servir a Dios pero también oponerse a Él, ¿acaso no acarrea esto nada más que dolor y tristeza a una persona? Muchas personas no estudian el camino verdadero con un corazón humilde e inquisitivo, simplemente siguen al rebaño y hacen lo mismo que todas los demás. Aunque otras personas juzguen o ataquen a Dios y Su obra, simplemente repiten como loros esas mismas palabras y las obedecen ciegamente. Esto es algo muy peligroso. Si siguen así, terminarán por encontrarse en un camino sin retorno. Hace mucho tiempo, cuando los discípulos del Señor Jesús predicaban el evangelio en el templo y recibían la oposición de las masas, un hombre llamado Gamaliel, maestro de la ley, exhortó al pueblo judío: “Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción es de los hombres, perecerá; pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39). ¿No debería servir esto de advertencia a los creyentes de hoy también? Actualmente, en estos últimos días, Dios ha vuelto a encarnarse en China, una nación donde ateos y revolucionarios ejercen el poder y que es el mismísimo nido del gran dragón rojo, para iniciar Su obra de juicio comenzando por Su casa. Dios declara las verdades para juzgar y purificar a la humanidad cuyo propósito es salvar al hombre completamente de la oscura influencia de Satanás. Al final Dios llevará a los hombres a Su reino y alcanzarán un hermoso destino. Pero ha vuelto a aparecer en escena la tragedia histórica de la oposición judía al Señor Jesús. Como Dios realiza Su nueva obra de los últimos días en respuesta a las nociones de la gente de las distintas sectas religiosas, estas personas no reciben el regreso del Señor Jesús. Por el contrario, difunden toda clase de doctrinas retorcidas y rumores falaces. Calumnian a Dios encarnado y Su obra y condenan la obra del Dios encarnado de los últimos días como “secta satánica” o “herejía”. Incluso llegan a confabularse con el Gobierno comunista chino para perseguir y detener a Dios encarnado. Sus actos no difieren de los de la comunidad religiosa judía que antiguamente incriminaba y perseguía al Señor Jesús. Sin embargo, el camino verdadero es, después de todo, el camino verdadero. La obra de Dios es, después de todo, la obra de Dios. Con independencia de cómo las diversas sectas religiosas se opongan a la obra de Dios de los últimos días y la condenen, la buena nueva de Su reino se ha extendido, no obstante, por la China continental, lo que ha sacudido las entrañas de la comunidad religiosa y del mundo entero.

“Scripture taken from LA BIBLIA DE LAS AMERICAS®,© Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation Used by permission.” (www.LBLA.com)

Fuente: Evangelio del Descenso del Reino

3 respuestas a “El origen de la prosperidad del Relámpago Oriental

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