Himno cristiano | Dios ha decidido completar este grupo de personas

Himno cristiano | Dios ha decidido completar este grupo de personas
I
Rara vez hay un hombre capaz de entender la urgencia de Dios,
porque el calibre de un hombre es muy bajo,
su percepción espiritual obtusa es,
el hombre no toma en cuenta lo que Dios está haciendo.
Entonces Él se sigue preocupando por el hombre.
En cualquier momento el hombre
puede manifestar su naturaleza animal.
Por eso el descenso de Dios a la tierra
va acompañado de grandes tentaciones.
Pero queriendo completar un grupo de personas,
Dios ha revelado Su voluntad al hombre.
Dios ha decidido completar este grupo de gente común.
Por eso, venga pena o tentación,
Él aparta Su mirada y pasa todo por alto.


II
Puede que haya personas tentando,
malentendiendo y culpando a Dios,
pero Él no lo toma en serio.
Cuando Él descienda en gloria,
el hombre verá que todo lo que Él hace
es por el bienestar del hombre.
Dios ha revelado Su voluntad al hombre.
Dios ha decidido completar este grupo de gente común.
Por eso, venga pena o tentación,
Él aparta Su mirada y pasa todo por alto.
Dios hace Su propia obra
y cree que el hombre lo conocerá en Su gloria,
cuando haya sido completado por Dios,
el hombre entenderá Su corazón.
III
Aparece en toda Su gloria aquí,
Dios no les esconde nada.
Aparece en toda Su gloria aquí,
Dios no les esconde nada.
Aparece en toda Su gloria aquí,
Él no les esconde nada.
Dios ha decidido completar este grupo de gente común.
Por eso, venga pena o tentación,
Él aparta Su mirada y pasa todo por alto.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 200 | “Dios mismo, el único X”

Palabras diarias de Dios | Fragmento 200 | “Dios mismo, el único X”

Dios dice: “La actitud que Dios exige que la humanidad tenga hacia Él
En realidad, Dios no es muy exigente con la humanidad, o al menos, no tanto como las personas imaginan. Sin las declaraciones de Dios, o alguna expresión de Su carácter, Sus hechos o Sus palabras, conocerle sería extremadamente difícil para vosotros, para personas que tendrían que deducir la intención y la voluntad de Dios, algo muy difícil para ellas. Pero en relación con la etapa final de Su obra, Él ha hablado muchas palabras, ha hecho gran cantidad de obras, y ha puesto muchas exigencias al hombre. En Sus palabras, y Su gran cantidad de obra, ha informado a las personas sobre lo que le gusta, lo que aborrece y qué tipo de personas deberían ser. Después de entender estas cosas, las personas deberían tener en su corazón una definición precisa de las exigencias de Dios, porque no creen en Él en medio de lo confuso y abstracto, y ya no creen más en el Dios confuso ni le siguen en medio de lo confuso, lo abstracto y la nada; en su lugar, las personas son capaces de oír las declaraciones de Dios, de entender los estándares de Sus exigencias y alcanzarlos, y Dios emplea el lenguaje de la humanidad para decir a las personas todo lo que deberían conocer y entender. Hoy, si las personas siguen sin ser conscientes de las exigencias de Dios para ellas, de lo que Él es, de por qué creen en Él y de cómo deberían creer en Él y comportarse con Él, hay un problema en ello. […] Las exigencias correctas de Dios para la humanidad y para aquellos que lo siguen son las siguientes. Él exige cinco cosas a aquellos que lo siguen: creencia sincera, seguimiento leal, obediencia absoluta, conocimiento verdadero y reverencia sincera.
En estas cinco cosas, Dios exige que las personas no lo cuestionen más y que no lo sigan usando su imaginación o puntos de vista confusos y abstractos; no deben seguir a Dios con fantasías o nociones. Él exige que cada uno de los que lo siguen lo hagan lealmente, no con poco entusiasmo o sin compromiso. Cuando Dios te pone exigencias, o te prueba, te juzga, te trata y te poda, o te disciplina y te golpea, deberías obedecerlo de forma absoluta. No deberías preguntar la causa, o poner condiciones, y mucho menos hablar de la razón. Tu obediencia debe ser absoluta. Conocer a Dios es el ámbito en el que las personas son más deficientes. Con frecuencia imponen sobre Dios dichos, declaraciones y palabras que no tienen relación con Él, y creen que estas palabras son la definición más precisa del conocimiento de Dios. No saben que estos dichos, que proceden de la imaginación de las personas, de su propio razonamiento e intelecto, no tienen la más mínima relación con la esencia de Dios. Por tanto, quiero deciros que, en el conocimiento que Dios desea en las personas, Él no pide simplemente que lo reconozcas junto a Sus palabras, sino que tu conocimiento de Él sea correcto. Incluso si sólo puedes decir una frase, o sólo eres consciente de un poco, este poco de conciencia es correcto y verdadero, y compatible con la esencia de Dios mismo. Porque Él detesta la alabanza y los elogios hacia Él poco realistas y apresurados. Además, Él aborrece que las personas Le traten como al aire. Odia que, durante el debate de temas sobre Dios, las personas hablen con poca seriedad, a su antojo y sin dudarlo, según lo crean adecuado; además, odia a los que creen conocer a Dios, y se jactan de ello, exponiendo temas sobre Él sin contención ni reservas. La última de aquellas cinco exigencias era la reverencia sincera. Esta es la exigencia definitiva de Dios para todos los que lo siguen. Cuando alguien tiene el conocimiento correcto y verdadero de Dios, es capaz de venerarlo realmente y apartarse del mal. Esta reverencia procede de las profundidades de su corazón, y es voluntaria, y no porque Dios lo imponga. Él no pide que le regales una buena actitud, o conducta, o comportamiento externo, sino que te pide que lo veneres y le temas desde lo profundo de tu corazón. Esta reverencia se alcanza como consecuencia de cambios en tu carácter vital, porque tienes conocimiento de Dios, porque tienes un entendimiento de Sus hechos, por tu entendimiento de Su esencia, y porque has reconocido que eres una de Sus criaturas. Por tanto, Mi objetivo al emplear la palabra “sincera” para definir la reverencia aquí es que la humanidad entienda que la reverencia de las personas hacia Dios debería venir desde lo hondo de sus corazones.

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Himno cristiano | Los sentimientos sinceros del Creador hacia la humanidad

Himno cristiano | Los sentimientos sinceros del Creador hacia la humanidad
I
Lo siguiente está registrado en el libro de Jonás 4:10-11:
“Luego, Jehová le dijo: sientes pena por la enredadera
que no has hecho ningún esfuerzo ni la has hecho crecer,
que salió una noche y en una noche se secó.
¿No tendré Yo lástima de Nínive, esa gran ciudad,
donde hay más de ciento veinte mil personas
que no pueden ver la diferencia entre
su mano izquierda y su derecha
y donde también hay mucho ganado?.”
Estas son las palabras reales de Jehová Dios,
una conversación entre Él y Jonás.
Aunque este diálogo es breve,
rebosa de preocupación del Creador por la humanidad
y Su reticencia a renunciar a ella.
Estas palabras expresan la verdadera actitud y los sentimientos
que Dios tiene en Su corazón por Su creación,
y con estas palabras claras,
que raramente se oyen a los hombres,
Dios declara Sus verdaderos propósitos para la humanidad.

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Himno cristiano | Dios cuida de todos en silencio

Himno cristiano | Dios cuida de todos en silencio
I
Dios suple las necesidades de los hombres,
en todo momento y lugar.
Él observa sus pensamientos, cómo sus corazones cambian.
Y les da el consuelo que necesitan, animándolos y guiándolos.
A quienes lo aman, a quienes lo siguen,
Dios no retendrá nada, todas Sus bendiciones les prodigará.
Él les da gracia a todos, Su misericordia se desborda.
Lo que tiene y es, lo da sin reservas.

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Palabras diarias de Dios | Fragmento 197 | “Dios mismo, el único X”

Palabras diarias de Dios | Fragmento 197 | “Dios mismo, el único X”
Cuando se trata del mundo espiritual, si los diversos seres que se encuentran en él hacen algo incorrecto, si no cumplen como es debido con su tarea, Dios tiene edictos y decretos celestiales correspondientes para ocuparse de ellos; esto es irrefutable. Por tanto, durante la obra de varios miles de años de gestión de Dios, algunos alguaciles que hicieron lo incorrecto fueron exterminados; algunos siguen hoy estando retenidos y siendo castigados. Esto es a lo que debe enfrentarse cada ser en el mundo espiritual. Si hacen algo erróneo o cometen maldades, se les castiga, que es exactamente lo mismo que la estrategia de Dios con Sus personas escogidas y los hacedores de servicio. Y así, tanto en el mundo espiritual como en el material, los principios por los que Dios actúa no cambian. Independientemente de si puedes ver o no las acciones de Dios, Sus principios no cambian. En todo momento, Él ha tenido los mismos principios en Su estrategia con todas las cosas y en Su gestión de estas. Esto es inmutable. Dios será benevolente con aquellos de entre los incrédulos que vivan de una manera relativamente adecuada, y guardará oportunidades con las personas de cada religión que se comporten bien y no hagan el mal, permitiéndoles desempeñar su papel en todas las cosas gestionadas por Él, y llevar a cabo lo que deberían hacer. De forma parecida, entre los que siguen a Dios, Sus personas escogidas, Él no discrimina a nadie según estos principios Suyos. Él es benevolente con todos los que son capaces de seguirlo sinceramente, y ama a todos los que lo hacen de forma sincera. Sencillamente, lo que Él concede a estos varios tipos de personas —los incrédulos, las diversas personas de fe y las escogidas por Él— es diferente. Veamos el caso de los incrédulos: aunque no creen en Dios, y Él los ve como ganado, entre todas las cosas cada uno de ellos tiene alimentos para comer, un lugar propio y un ciclo normal de vida y muerte. Los que hacen el mal son castigados, y los que hacen el bien son bendecidos y reciben la bondad de Dios. Así son las cosas. Para las personas de fe, si son capaces de regirse estrictamente por los preceptos religiosos cada vez que vuelven a nacer, después de todos esos nuevos renacimientos Dios les hará finalmente Su proclamación. De manera similar, en el caso de todos los que están sentados aquí hoy, ya sean personas escogidas por Él o los hacedores de servicio, Dios también los regularizará y determinará su final de acuerdo con las normativas y decretos administrativos que ha establecido. Mirad, entre estos diversos tipos de personas, los diversos tipos de personas de fe que pertenecen a las distintas religiones, ¿les ha proporcionado Dios un espacio para vivir? ¿Dónde está el judaísmo? ¿Ha interferido Dios en su fe? En absoluto. ¿Y qué ocurre con el cristianismo? Él no ha interferido en lo más mínimo. Él les permite ceñirse a sus propios procedimientos, y no habla con ellos ni les da ilustración alguna; tampoco les revela nada: “Si piensas que es correcto, ¡cree entonces de esta manera!”. Los católicos creen en María, y que por medio de ella se transmitieron las nuevas a Jesús; esta es su forma de creencia. ¿Y ha corregido Dios su fe alguna vez? Él les da rienda suelta, no les presta atención y les proporciona cierto espacio en el cual vivir. ¿Ocurre lo mismo con los musulmanes y los budistas? Él también ha establecido límites para ellos, y les permite vivir dentro de su propio espacio vital, sin interferir en su respectiva fe. Todo está bien ordenado. ¿Qué percibís en todo esto? Que Dios posee autoridad, pero que no abusa de ella. Él dispone todas las cosas en un orden perfecto, y es metódico; en esto reside Su sabiduría y omnipotencia.
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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